LAS DISPENSACIONES DEL ESPÍRITU
Hay un mover de Dios ejecutándose que llamamos “El fluir del Espíritu”.
En cada época Dios se encarga de que esta corriente no se interrumpa y que siempre esté avanzando.
Dios nos enseña un principio básico aquí: si hacemos lo que Dios quiere hacer en nuestra generación, el fluir del Espíritu nos dará la dirección correcta en nuestros dones y ministerios para el día de hoy.
Si, por el contrario, permanecemos en el mover del pasado y le pedimos a Dios que haga lo que hizo ayer, quedaremos fuera del fluir del Espíritu.
Hay muchas personas que tienen una debilidad básica: no ven el fluir del Espíritu en la iglesia. Ha habido gigantes espirituales en la iglesia, quienes han traído muchas riquezas espirituales, pero si estuvieran en nuestra época no fluirían como fluyeron en su época, lo mismo si nosotros estuviéramos en su época.
En cada época el fluir ha avanzado. Debemos reconocer que la corriente general de la Biblia, desde Génesis hasta Apocalipsis, es progresiva. Dios se ha ido revelando de una manera gradual y progresiva en cada época.
Lo que Dios no pudo hacer en Saúl, lo hizo con David, lo que no pudo hacer con David lo hizo con Salomón, lo que no pudo con Salomón lo hizo con Josías, Etc.
Debemos seguir el fluir del Espíritu. Dondequiera que vaya el Espíritu, nosotros debemos seguirlo. Hay cosas que se hacían en la iglesia primitiva que no son el fluir de Dios ahora, por ejemplo, era válido que Pablo se rasurara la cabeza y entrara al templo para purificarse (21:26), porque el fluir del Espíritu había llegado sólo hasta ese punto en el.
Sin embargo, el libro de hebreos desecha por completo la religión judía. El libro de Hebreos dice que debido a que lo perfecto ya ha venido, Moisés quedaba atrás. Dios está avanzando en la enseñanza y en el fluir del Espíritu.
Durante los dos mil años de historia de la iglesia, el Espíritu de Dios ha estado actuando sin detenerse. Aún después del último capítulo de Hechos, el Espíritu de Dios ha seguido avanzando, y nunca se ha detenido.
Sería una necedad pensar que el Espíritu Santo ha abandonado a la iglesia.
En cada época Dios ha levantado a algunos. En cada época la iglesia ha ido Avanzando. De generación en generación, siempre ha seguido adelante y siempre avanzando, hasta el día de hoy.
Dondequiera que esté el sello del Espíritu, ahí está el camino de Dios.
Cuando miramos a Martín Lutero, podemos ver muchas debilidades en él, pero durante esta época, la obra de Lutero fue la obra cumbre del Espíritu Santo. Hoy día somos el fruto de la obra de Lutero.
Dios hoy está haciendo su obra y esta fluyendo en el mundo a pesar de las debilidades de los hombres. Y su obra es la que permanece aunque los hombres fallen.
En cambio hoy permanecen los hombres permanecen y el fluir del espíritu no produce en ellos nada. Serán dejados atrás.
Si El no puede actuar por medio de nosotros, sufriremos una gran pérdida.
El fluir del Espíritu Santo puede estar en cierto lugar hoy, pero no podemos determinar dónde estará en diez años.
Cada día el Espíritu Santo desecha hombres y los deja a un lado, un grupo tras otro. Muchos dejaron de ser útiles. Por consiguiente, tenemos que estar en el camino del Espíritu Santo.
Si el Espíritu no puede realizar nada con nosotros, deberá tener un nuevo inicio con otra persona.
Todo debe ser dedicado a la propagación del evangelio. Estudiamos con miras a propagar el evangelio y trabajamos con ese mismo objetivo.
Cuando el Señor actúa en la iglesia, al mismo tiempo actúa en el mundo.
Debemos alcanzar la etapa en que todos en el Cuerpo laboren juntos en el servicio y la etapa en que todo sea realizado con miras a la extensión del evangelio.
Cuando toda la iglesia participe en el servicio, la venida del Señor estará cerca. En ese entonces, no sólo se enseñará el asunto, sino que también el Espíritu Santo estará activo.
La iglesia actúa DESPUÉS que actúa el Espíritu Santo. Tan pronto el Espíritu obre, todos dirán “Amén” a Su acción.
El Espíritu Santo está actuando delante de nosotros, y nosotros lo estamos siguiendo en Su fluir.
Nuestras palabras y nuestros sentidos espirituales deben estar actualizados con el fluir del Espíritu.
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